( extraits de la revue espagnole Hipica de septembre 2002  )

    Dider Cabrol, francés de cuarenta y tantos, es uno de esos enfermos crónicos del árabe con los que uno da de vez en cuando. Es realmente un personaje. Lo es porque goza de aquellas facultades que ahora están en boga por la doma natural y por los susurradones de caballos, es decir la facilidad de communicar con los caballos, y esta patitud, junto con el conocimiento exhaustivo de lo que maneja, adquirido después de 28 años de plena dedicación, le confieren unas posibilidades en este reducido mundo del caballo árabe  y basicamente con su propria produccion, y lo consigue relativamente lejos de las grandes urbes, del gran publico, en la Jumenterie des Pins en Pont de l'Arn, en el sur de Francia.
EL PURO ESPAÑOL, UN DOGMA DE FE
   Más mérito tiene, si cabe, que el trabajo de Cabrol se ha ceñido siempre y continua haciéndolo a las lineas españolas. Afirma que el español da siempre el 100% de sus posibilidades, sean las que sean y, que para quién trabaja con caballos, éste es un aspecto basolumente fundamental. Igualmente resalta el incomparable equilibrio mental de estos animales.
Cabrol empezó con los caballos a los 18 años, cuando  se levantaba a las tres de la madrugada para trabajar el turno de una fábrica y , una vez realizado acompañar durante media jordania a un veterinario equino. Empezó con anglo-árabes y silla francés, hasta que dio con Jano, que fue el precursor de toda su ganaderia árabe. Se succedieron los viajes a España, hasta los más reconditos lugares buscando aquellas yeguas de sus sueños. Nos habla de sus viajes a la Yeguada Militar, a la que profesaba devocion y a la que consideraba el epicentro de la hipologia árabe . La melancolia le invade cuando habla de aquellas yeguas que le enervaban los pelos solo con su presencia, y que hoy, se han perdido, se han diluido en lo ordinario.
   Cabrol cuenta con 35 yeguas madres, que se cubren todos los años, y siete sementales, que ha ido picotcando de todas las
ganaderias de España , sin embargo, de quién adquiere una gran influencia es de la ganaderia de Rafael Catalán, de donde obtiene a sus dos sementales de referencia: Mozart ( Ocabo x Israel ) y Esquirol ( Jabeque x Jaqueca II)
   Su filosofia es la de producir animales para la silla, y nos asegura que cada vez es más rara la venta de lagun producto que no esté perfectamente domado y preparado para el trabajo. Cierto es que no deben visitarle aquellos que busquen en el árabe un tipo extremo o una cabeza exótica, pero por Dios que dehieran conocerle quienes pretendan un caballo con fundamento.
  Mis lectores sabrán de mi escepticismo hacia el puro español, y cuando se lo muestro a Didier, argumentando mi temor a que se encuentre bloqueado por una consanguinidad que le ofrecerá muy pocas alternativas, me responde, muy seguro, que le quedan lineas por explotar y oxigenar su sangre, y nos habla en concreto de la linea de El Perfecto, quizás por LM Perlamor, y va más allá asegurando conocer la fórmula mágica para producirse, él mismo, aquel caballo explosivo que le permita revolucionar su ganaderia, jugando con las consanguinidades de aqui y mezelándolas con las viejas yeguas de Ybarra o de Yeguada Militar que cree va a encontrar,pero concluye preguntandole a Brigitte, su mujer: ¿que haré yo si no puedo dar con ellas? Ella responde muy sobria: Yo sobreviviré.
    Hoy por hoy, no creo que exista en el mundo nadie que conozca mejor la genética del árabe español, y al paso que vamos. Didier será, sino lo es ya, el único criador de Europa a gran escala de Pure Spanish.
    Aconsejo que visiten la web de www.cabrol.ifrance.com donde enconraran más informacion acerca de su ganaderia y del árabe español.
Todo lo que Didier ha conseguido al caballo árabe, con un trabajo realizado casi siempre en solitario, a pesar que en estos momentos cuenta con algún buen colaborador y ofreciendo toda clase de servicios añadidos al proucto ofertado: caballos domados a la clasica, salto, cubreciones,transportes, recuperacion o cambio de caballos que no satisfacen al cliente...
  De sus aptitudes con los caballos son buena muestra las exhibiciones que efectua regularmente con sus sementales, de salto, alta escuela, volteo, etc...
   En fin, Cabrol es una persona de tarto afable, con las ideas muy claras y que sigue la trayectoria más corta entre dos puntos, dispuesto a tratar cualquier sugerencia y con quién, sin dudo, siempre se aprende algo, porque el es, ante todo, un hombre de caballo.